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¿Os acordáis de Jack Harlow? El rapero de Louisville, Kentucky que siempre logra hacer una canción viral con cada uno de sus lanzamientos nuevos. Ha tenido hits como Lovin on me, First Class, Whats poppin y en general sus canciones menos conocidas llegan a las 20 millones de reproducciones. No le va mal. Sin embargo, desde su octavo álbum Jackman (2023), Harlow ha sacado seis sencillos, todos los cuales han tenido éxito, aún así han sido tres años sin un proyecto de estudio. Pero este año lanzó su noveno álbum, Monica donde el rapero se aventura a otro tipo de música más melódica. Este disco ha generado cierto revuelo que se suma a las críticas que Harlow ha recibido desde el inicio de su carrera. Su manera de hablar, actuar y vestir siempre se ha visto como un intento para parecerse a un rapero negro, y su nuevo álbum a empeorado estas acusaciones.
Antes de hablar del álbum necesitamos un poco de contexto. El rap, como muchos otros géneros musicales, tiene su origen en la comunidad aforamericana; empezó como una derivación del funk pero con un lirismo hablado. De ahí surgieron géneros como el boom bap, el g-funk y las míticas guerras de hip hop entre East Coast y West Side (Nueva York y Los Ángeles respectivamente), con raperos históricos como Tupac Shakur, The Notorious B.I.G., Snoop Dogg, Eazy-E, etc. El rap se convirtió en cultura y en religión. Continúa siendo tremendamente respetado entre aquellas mismas comunidades y muchas más alrededor del mundo.
Entran en escena los raperos blancos. Desde el principio de sus carreras hay muchos ojos mirándolo con escrutinio, vigilando cada uno de sus movimientos para ver si le faltan el respeto al género musical y todo lo que este conlleva. Básicamente, tienen que demostrar que pertenecen dentro del mundo del rap. El mejor ejemplo es Eminem, quien sin duda se ganó un puesto entre los mejores artistas del género. A grandes rasgos, Harlow también ha hecho méritos para lograr hacerse cierto hueco dentro de la escena.
Lo digo a grandes rasgos porque hay una diferencia entre saber crear un hit y producir una buena canción de rap. Harlow hace un poco de ambas. Tiene buenas rimas, pero caen vacías, abusando de letras escritas para presumir en vez de decir algo con sustancia. Pero él mismo lo dice, le gusta el rap porque le gusta presumir. Entonces, imaginad lo sorprendida que estaba yo cuando de repente veo un álbum categorizado como neo soul y R&B bajo el nombre del mismísimo Jack Harlow. He llegado un poco tarde a la discusión; este álbum se lanzó en marzo de 2026. Aunque a veces es mejor tomar un poco de distancia y poder comprobar, sin el ruido de redes sociales, de qué se trata este álbum realmente.
Hablemos de Monica, un disco con nueve canciones que recuerda a D’Angelo, pero no del todo. Es la primera vez que escuchamos al artista entonar una melodía sin instrumentos digitales (a excepción de la percusión). El álbum fue grabado en la ciudad de Nueva York en los legendarios estudios de Jimi Hendrix: Electric Lady. Aquí han grabado artistas como Stevie Wonder, Patti Smith, David Bowie, y en la actualidad Frank Ocean, Pharrell Williams, Beyoncé... Es un lugar sagrado con una historia increíble. Muchos músicos sueñan con grabar ahí y Harlow tuvo la suerte de experimentar allí su primera aventura con música melódica.
Pero, ¿por qué este cambio tan brusco? El rapero declara que ya no se sentía inspirado con lo que estaba haciendo, entonces se tomó un par de semanas para reflexionar en qué quería hacer realmente. Decidió mudarse a la Gran Manzana, producir en Electric Lady y lanzar este disco. Según dice, desde el principio de su carrera supo que en algún momento u otro iba a adentrarse en otros géneros musicales diferentes al rap, y el neo-soul y el R&B también son estilos que le gusta escuchar. Sus fuentes de inspiración incluyen Van Hunt, Sade y Slum Village. El álbum en sí cuenta con el apoyo de múltiples músicos y productores, al igual que la voz de Ravyn Lenae en varias partes del álbum y una colaboración con James Savage en la quinta canción: Move along.
Mi canción favorita - Move Along
Las canciones son exactamente lo que se puede esperar de un álbum de neo-soul. Es decir, no hay nada que no se haya escuchado antes. Pero voy a decir esto ahora: no está tan mal. A lo largo del disco, lo que más atrae es el instrumental: el delicioso y familiar sonido de un bajo bailando con unos arpegios de guitarra eléctrica, una buena percusión y en ocasiones una melodía de piano. El mejor ejemplo de ello es la tercera canción, Prague. La interpretación vocal que aporta Harlow es también de esperar. Por lo menos es consciente de sus limitaciones vocales. La letra es, al igual que en sus anteriores canciones, buena pero vacía. Más que nada se explora la temática del amor y el desamor. La manera de diferenciar Monica a sus álbumes de rap se logra con una regla, quizás auto-impuesta, para el proceso de escritura: evitar el ego y el hacerse el chulo. La mejor muestra de todos estos elementos es All of my friends.
La controversia se generó justamente por un cúmulo de factores. Un rapero blanco que siempre buscó la aprobación de los raperos afroamericanos, que se salvaba por tener algunas buenas canciones de rap. Ahora, por aburrimiento, experimentación o desafío personal, intenta hacer un álbum donde toma inspiración de otros artistas afrodescendientes haciendo música que procede de otra comunidad negra. Para colmo, la vestimenta que adoptó Harlow para la gira de prensa de Monica, parece que más bien se hubiera puesto un disfraz de Halloween de un cantante de neo-soul de los años noventa.
No me gusta mucho que se le imponga exclusividad a ciertos géneros musicales. El arte no se debe reprimir, por lo que prefiero ignorar estas críticas y simplemente escuchar la música. Monica demuestra sus aptitudes por sí mismo, es contraproducente decir que solo porque Harlow es blanco no debería tocar el género. Hay cientos de artistas que no tienen una gota africana en su ADN que hacen canciones de soul o R&B espectaculares (Sienna Spiro, Amy Winehouse, Mack Keane). Electric Lady, además de haber sido la cuna de algunos de los mejores discos de esos géneros musicales, también ha sido el lugar de nacimiento de Man’s best friend (Sabrina Carpenter), Lost weekend (Phoebe Bridgers), 25 (Adele)... Es importante mencionar esto porque muchas de las críticas dirigidas hacia Harlow han sido por grabar en este estudio, como si estuviera reservado para artistas de cierto origen étnico.
La pregunta que debemos hacernos es: ¿hasta qué punto estuvo involucrado Harlow en la creación del sonido de estos temas? Me cuesta mucho creer que un rapero comercial sea capaz de lograr tales composiciones. También es posible que de verdad haya estado involucrado, pero Monica parece más una distracción que una obra genuina, y así lo ha recibido el público también. Este álbum se ha caído entre las grietas de las otras gigantescas canciones del rapero de Kentucky. Asimismo, es curioso el hecho de que Harlow, quien indudablemente sabe crear un hit, no lo haya conseguido en este álbum. Su objetivo era que este proyecto se pueda disfrutar en cualquier momento y simultáneamente mostrar otra parte de él, por lo que buscar la viralidad tampoco era necesario.
Lo más interesante de toda esta discusión, es que el artista declara que él se sigue considerando un rapero, y que si alguien le va a escuchar por primera vez, prefiere que escuchen sus canciones de rap antes que su noveno álbum. ¿Por qué un artista no querría que se escuche su obra en su totalidad? Si va a desechar así de fácil Monica, ¿para qué lo ha creado? No es algo novedoso que un artista intente un sonido nuevo y se adentren en otros géneros, pero sí que es algo nuevo que después de hacerlo prefieran que su nueva audiencia que no empiece por escuchar su último lanzamiento. Por ende, si bien no son malas las canciones, se genera la duda: ¿En qué punto deja de ser algo experimental y pasa a ser una absoluta farsa? Sus próximos proyectos lo dirán, por ahora si quieres escuchar canciones de domingo, Monica no es la peor opción, pero hay miles mucho mejores.
La opinión de 'los viejunos' de Esquire
En Prueba de sonido, cada semana le voy a pasar mi canción favorita del álbum a mis compañeros 'veteranos' de Esquire (el eufemismo es cosa suya, yo no digo nada) para que expresen sus opiniones, sin más contexto que esa primera escucha. Aquí van sus valoraciones de All of my friends de Jack Harlow.
Alejandro Avilleira, redactor jefe print: “¿Esté es el de Piratas del Caribe, no? Y encima es un rapero blanco. Yo es que desde Eminem no había escuchado a ninguno, así que todo lo que puedo decir de él es que no se parece en nada a lo que hubiera escuchado antes, y eso no sé si es bueno a o malo (es bueno, sin duda). Tiene un ritmo curioso, como un rap chip, para escuchar tirado en una playa de Ibiza. No sé, a mí me ha llevado hasta allí (y eso sí que es bueno)”.













